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Hoy hemos trabajado en clase una de las ideas más conocidas del economista Joseph Schumpeter: la destrucción creativa.

Aunque el nombre pueda sonar complicado, la idea es bastante sencilla. Schumpeter explicaba que, cuando aparece una innovación, no solo se crean nuevos productos, empresas y oportunidades. Al mismo tiempo, otros productos o formas de hacer las cosas pueden perder importancia o incluso desaparecer.

Para entenderlo mejor, hemos buscado ejemplos de nuestra vida cotidiana.

Los alumnos han propuesto algunos muy interesantes:

  • El Walkman fue sustituido poco a poco por servicios como Spotify.
  • La radio tradicional compite ahora con Spotify, podcasts y otras plataformas digitales.
  • Las cartas han sido sustituidas en muchas ocasiones por las redes sociales y la mensajería instantánea.
  • Consolas como la Game Boy fueron dejando paso a nuevas generaciones como PlayStation y otros sistemas de videojuegos.
  • Los antiguos sistemas de búsqueda o de orientación han sido sustituidos en parte por la localización en tiempo real del móvil.
  • Incluso objetos sencillos o formas tradicionales de entretenimiento han cambiado por la aparición del teléfono móvil y otras tecnologías.

Lo interesante es darse cuenta de que no desaparece simplemente una cosa para que aparezca otra. Alrededor de cada innovación cambian también los negocios, los empleos y nuestros hábitos como consumidores.

¿Y si nuestra empresa estuviera a punto de desaparecer?

Después hemos planteado otro reto.

Imaginemos que tenemos una empresa que fabrica cámaras digitales y aparecen los primeros smartphones con buenas cámaras. ¿Qué haríamos?

Las propuestas de los alumnos han sido muy diferentes.

Algunos han defendido vender las cámaras más baratas, intentando que los consumidores sigan comprándolas en lugar de gastar más dinero en un smartphone.

Otros han propuesto colaborar con una persona famosa para promocionar las cámaras y hacerlas más atractivas.

Otra idea ha sido todavía más interesante: colaborar con empresas como Apple y asesorarlas para crear mejores cámaras para sus teléfonos. En este caso, la empresa no intentaría luchar contra el cambio, sino formar parte de él.

También ha aparecido una estrategia diferente: invertir en mejorar mucho las cámaras, especializándose en un producto con una calidad que ningún smartphone pudiera igualar.

Estas respuestas muestran algo importante: ante una innovación, una empresa puede intentar resistirse, adaptarse, colaborar con sus nuevos competidores o especializarse.

Y eso es precisamente parte del proceso que explicaba Schumpeter.

La economía está cambiando continuamente. Aparecen nuevas ideas, nuevas tecnologías y nuevas empresas. Algunas consiguen crecer y otras desaparecen porque no logran adaptarse.

Por eso, la destrucción creativa no significa simplemente destruir. Significa que la innovación transforma la economía.

Para pensar

¿Conoces algún producto, empresa o profesión que pueda desaparecer o cambiar mucho en los próximos años?

¿Y qué podría aparecer en su lugar?

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