Hoy en clase hemos hablado de algo que probablemente muchos de vosotros no habíais identificado como violencia: el control del dinero. Y no, no me refiero a papá o mamá diciéndote que no puedes comprarte las zapatillas de 150 euros (eso es ejercer de familia responsable). Me refiero a algo mucho más siniestro: impedir que alguien trabaje, controlar cada céntimo que gasta, generar deudas a su nombre o negarle dinero para necesidades básicas mientras la otra persona se da caprichos.
Esto es violencia económica, y en España afecta a más de 2,3 millones de mujeres. Sí, habéis leído bien: millones.
Lo que el dinero calla
El gran problema de la violencia económica es que es invisible. No deja moratones. No sale en las noticias. Pero destroza vidas de forma lenta y sistemática. Es como ir apretando un nudo alrededor del cuello de alguien, pero con facturas impagadas, cuentas bloqueadas y oportunidades laborales saboteadas.
El 11,5% de las mujeres en España la ha sufrido. Y muchas ni siquiera lo identifican como violencia. Piensan que es «normal» que su pareja controle el dinero «porque él gana más» o «porque yo no sé de estas cosas». Spoiler: no es normal. Es abuso.
Por qué importa hablar de esto
Primero, porque la autonomía económica es libertad. Sin dinero propio, sin acceso a recursos, es casi imposible salir de una relación abusiva. Es la trampa perfecta: «¿Te quieres ir? ¿Con qué dinero? ¿A dónde vas a ir sin trabajo, sin ahorros, sin nada a tu nombre?»
Segundo, porque esto no pasa en un vacío. La brecha salarial en España sigue siendo del 19%, lo que significa que las mujeres tienen menos recursos, menos ahorros, peores pensiones. Y eso las hace más vulnerables. La violencia económica no es solo cosa de parejas tóxicas: es también estructural, es sistémica, es de todos.
Y tercero, porque los bulos sobre violencia de género están por todas partes. Seguro que habéis oído alguna vez eso de «la mayoría de denuncias son falsas». Pues no: solo el 0,001%-0,01% lo son. O aquello de «la violencia no tiene género». Sí lo tiene: el 86% de víctimas de violencia sexual y de pareja son mujeres. Son datos, no opiniones.
La pregunta incómoda
Ahora viene lo interesante: ¿por qué cuesta tanto ver la violencia económica? ¿Por qué normalizamos que alguien controle el dinero de su pareja? ¿Por qué seguimos repitiendo roles donde «uno trae el dinero y decide» y «la otra depende»?
Y la pregunta más incómoda: ¿cuántas veces hemos sido testigos de esto sin darnos cuenta? Ese primo que se queja de que su mujer «gasta mucho» pero él se compra el coche nuevo. Esa vecina que no puede trabajar porque «su marido no la deja». Ese compañero que controla hasta el último euro de su pareja «por seguridad».
La violencia económica está en todas partes. Y si no la vemos, es porque hemos aprendido a mirar hacia otro lado.
Para reflexionar (y actuar)
Entender la economía no es solo saber de PIB, inflación o tipos de interés. Es también entender las relaciones de poderque se construyen alrededor del dinero. Y romperlas.
Así que os dejo con esto: la próxima vez que veáis o escuchéis algo que huela a control económico, preguntaos si eso es amor, cuidado… o violencia disfrazada de «yo solo quiero lo mejor para ti».
Porque el dinero no debería ser nunca una cadena. Debería ser una herramienta de autonomía, de dignidad, de libertad.
Y eso, también es economía.
Recursos útiles:
- 016: Teléfono de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género (no deja rastro en la factura)
- Información sobre violencia económica – Ministerio de Igualdad