No hay un planeta B, pero sí uno el cual podemos arreglar.

Ya conocemos de sobra como es este planeta y su mala gestión con el uso de objetos. De normal en las casas, encontramos que las personas utilizan el sistema de la economía lineal sin pensar en si se podría dar una segunda vida a eso que tiramos.  Y aunque eso suele ser lo común y, siendo sinceros en mi propia casa también pasa mucho, encontramos a gente la cual si intenta poder llegar a dar una segunda vida a esos objetos que muchos ven si valor alguno, como por ejemplo a las latas de atún o incluso en esa bandeja de la pizza, que si lo piensas podría salir una base de cerámica para apoyar un jarrón, aunque dejando aparte esos ejemplos y volviendo al tema principal, observamos que hay personas que si utilizan la economía circular en su vida y eso es lo que nos hace plantearnos a los demás si verdaderamente es lo correcto, básicamente si deberíamos de dejar de desprestigiar eso que algunos ven como reliquias. Oye, que esto de aprovechar las cosas en casa no es una tontería de cuatro personas, es que hasta la ONU dice que hay que hacerlo. Por lo tanto, si verdaderamente es importante, deberíamos prestarle mucha más atención a los ODS los cuales están planteados para acabar con la extrema pobreza, el consumo masivo y el desaprovechamiento de las cosas, por eso pienso que no se podrán cumplir esos objetivos para 2030, y a pesar de que suena mal, ¿por algo nos llaman el homo consumus, no?

Bueno, muchas veces nos dicen que el primer paso es la aceptación y en realidad es lo que muchos deberíamos hacer, aceptar que somos homo consumus y no homo responsabilus, que por mucho que reciclemos solo algunos días al año o tiremos las cosa en vez de al suelo a la papelera, no dejamos de hacer compras impulsivas y sobre todo masivas por aplicaciones como shein porque como sale barato…, aunque si nos paramos a pensar, nuestros abuelos y padres tenían razón, lo barato sale caro. Y eso es exactamente lo que está pasando hoy en día, nos focalizamos en utilizar una prenda, un recipiente o frascos de vidrio y cuando se acaba o ya no nos gusta simplemente nos deshacemos de ello, y no debería ser así, tendríamos que sacar la mayor rentabilidad a ese producto por el cual hemos pagado, ya sea haciendo manualidades con el o dándole una segunda vida a todas esas prendas que ya no nos gustan o simplemente ya nos quedan pequeñas o incluso gigantes, ¿por qué no venderlo por vinted? O incluso, ¿por qué no darle una segunda vida como bolso o simplemente hacerlo trapo como hace mi madre?, ajajajaja… Y pese a que parece un chiste cualquiera, es el principio de una economía circular, el cual se trata de un modelo económico en el que dejamos de menospreciar eso que otros ven como reliquias, es decir, que pasemos de un simple “usar y tirar” a un “usar, reutilizar e incluso revender”.

Y ya para finalizar y acabar con este rollo que os estoy soltando hoy, os recuerdo de nuevo que este cambio y esos ODS no van a llegar solitos a la ONU sino que debemos gestionarlos nosotros poco a poco, un día reciclamos , al otro reutilizamos y seguro que al  siguiente le damos una segunda vida a alguna prenda o lata de atún, jajajaj…, y aunque parezca mentira si vamos moviéndonos muy poco a poco podremos conseguir un cambio en la sociedad en la que vivimos y ver como esos objetivos para 2030 se acaban cumpliendo “despacito”, como decía aquella famosa canción de Luis Fonsi. En conclusión, no hace falta que lleguemos a ser perfectos, simplemente un ligero click, y un pequeño cambio en nuestras rutinas para poder llegar a pasar de homo consumus a homo responsabilus, pero sin matarnos eh… Y ahora, ¿cuál es tu excusa para no contribuir al planeta?

Categorizado en:

Uncategorized,